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: : PRENSA LOCAL : :
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ESPECIES AMENAZADAS: El Gobierno Andaluz
abandera un programa de conservación pionero y
arriesgado que ya esta dando frutos.
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Fecha: 23-03-09 : : |
El lince protegido:
El uso del
lince ibérico en la campaña de los obispos contra el
aborto ha irritado a científicos y ecologistas, que
consideran que se menosprecia el esfuerzo realizado en
la última década para salvar de la extinción al felino
más amenazado del mundo, que esta semana vuelve a
acaparar las portadas.
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Dice Miguel Delibes que si el
lince ibérico desapareciera sería "bochornoso". Este
investigador es uno de los máximos expertos en el
estudio de esta especie y, desde el verano pasado, el
coordinador científico del programa de conservación
puesto en marcha en Andalucía hace ya casi una década.
Bochorno y sofoco ha provocado en sus colegas y
seguidores la campaña lanzada por la Conferencia
Episcopal en contra del aborto y donde se compara la
protección del embrión humano con la del lince.
Curiosamente un lince boreal, también amenazado, y que
en España no se protege como al ibérico, porque no
habita en este territorio.
Erratas y cuestiones éticas
aparte, los científicos lamentan que este tipo de
iniciativas puedan ensombrecer la labor de conservación
que se está realizando en torno a esta especie, justo
cuando salen los primeros rayos de esperanza. Esta
semana se ha producido el primer parto de una temporada
de cría en la que se espera la mayor camada de la
historia del programa de conservación. Y en los últimos
meses se han registrado algunos hitos, como el
nacimiento en libertad de camadas de linces criados en
cautividad, que demuestran que salvar la especie es
difícil, pero no imposible.
Con eso ya contaba Astrid Vargas, veterinaria de
renombre internacional, cuando llegó en 2002 a las
instalaciones de El Acebuche, en Doñana, para hacerse
cargo del plan de cría en cautividad del lince ibérico.
El interés de la prensa desbordó a los técnicos de su
equipo cuando en enero de 2004 llegó hasta la reserva
onubense Garfio, un lince capturado en la sierra
jiennense de Andújar con el que arrancó el programa de
reproducción. Atrás quedó una década de desavenencias
entre la Junta de Andalucía y el Gobierno central y, a
pesar de ello, muy pocos apostaron por la iniciativa,
pionera en el mundo. Por eso, el éxito del programa, que
comienza a consolidarse ahora, también es el éxito de
sus responsables, cuyo aterrizaje no fue dulce.
Aun a sabiendas de que el riesgo de extinción sigue
siendo alto, el esfuerzo merece la pena para Astrid
Vargas. Según ella, el lince merece ser conservado por
sí mismo, pero también porque es la bandera de un
hábitat también amenazado: el monte mediterráneo. En
resumen, es un síntoma claro de la degradación
ambiental. Una población estable y autosuficiente de
linces necesitaría diez mil hectáreas de monte y
matorral mediterráneo, sin autopistas alrededor, según
confirma la veterinaria. Urbanizaciones y carreteras y
espacios protegidos. Éste es un binomio necesariamente
compatible para la Junta, que ha apostado por salvar al
lince y ha firmado un pacto andaluz al que se han
adherido ya miles de personas. En él se sientan las
bases de una planificación respetuosa con el hábitat de
las especies protegidas, de manera que la construcción
de una carretera lleva anejas todas las medidas de
protección posibles.
Pero de nada sirven si se circula
a 90 kilómetros por hora por caminos rurales que poco
tienen que envidiar a cualquier carretera comarcal,
apuntan biólogos que trabajan en el entorno de Doñana.
En los últimos años, algunos fracasos de los
programas han tenido que ver con accidentes y atropellos
que han mermado la población de linces en el parque.
Esta semana, ecologistas de WWF España han vuelto a
criticar la falta de planificación de las
infraestructuras viarias tras la muerte de una lince
hembra preñada en Villamanrique de la Condesa. La
respuesta de la Junta de Andalucía ha sido que hay que
equilibrar la opinión de los ecologistas con la vida y
la sostenibilidad de los territorios y ha defendido la
necesidad de regular la velocidad, pero no cerrar vías
por las que circulan con derecho agricultores y
ganaderos.
Hay obstáculos que se evitan con sensatez y
concienciación ciudadana, los que dependen del hombre,
pero otros tienen que ver con la naturaleza. Hay
ejemplares que es extinguen atropellados, atrapados en
cepos, envenenados o tiroteados a perdigonazos. Pero la
mayoría han sido víctimas de la falta de alimento y la
destrucción del monte. El campo no está hecho a la
medida del lince, sino del hombre, y los conejos se
mueren de mixomatosis y la enfermedad vírica
hemorrágica. En Doñana se necesitaría una población de
conejos hasta 100 veces superior a la actual para
abastecer a los linces. La reserva biológica de Doñana
se ha convertido en un restaurante donde se sirve
gazapo al natural, un zoológico a gran escala donde se
mima a los linces, donde se les llama por su nombre, se
les alimenta con biberón o someten a sofisticadas
pruebas genéticas y tests de embarazos y paternidad. Un
laboratorio sociológico, donde se descubre que los
linces también se enamoran y donde se indaga por qué las
hembras primerizas desatienden a sus cachorros.
Casi dos tercios de los linces de
Doñana se mueven por el parque natural, fuera del cerco
de máxima protección, donde no sobreviven más de 5 años
de media, según estimaciones de Francisco Palomares,
veterinario del programa. En este estado, en 10 ó 15
años ya no habría linces en la zona.
Desde 2005 a 2008 se ha conseguido el nacimiento de 26
cachorros en cautividad y, en Doñana, la pirámide
poblacional ha pasado de 5 a 50 ejemplares, a pesar de
los contratiempos: en 2007 sólo en este parque nacional
murieron 11 linces por leucemia felina, enfermedad
vírica transmitida por el gato doméstico, lo que,
además, mermó mucho el núcleo reproductor. Eso hizo
pensar a los expertos en la necesidad de cruzar a
ejemplares procedentes de otras zonas, como Sierra
Morena, para incrementar el vigor genético de la
población. En las provincias de Jaén y Córdoba existe
una treintena de territorios poblados por linces, que
protagonizan intercambios. El traslado de ejemplares de
Sierra Morena a Doñana -el segundo hace un mes- ha
resultado un acierto y no se descarta probar con otros
de otras regiones, como Extremadura. Las últimas camadas
dan fe de ello. Sangre nueva, linces serranos que campan
por Doñana y se aparean en libertad.
El siguiente paso es soltar ejemplares criados en
cautividad que faciliten la expansión de la especie. La
consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo, asegura que
la meta está cada día más cerca y supervisa las obras
para duplicar las jaulas de los centros de cría, que se
reforzarán en breve con nuevas instalaciones de fuera de
la comunidad que evitarán la saturación de los centros
andaluces. La Junta ha firmado ya acuerdos de
colaboración con los gobiernos de Extremadura y
Castilla-La Mancha y con el Portugal, donde mañana
viajarán técnicos andaluces para cerrar flecos.
Ahora el reto es reintroducir en el campo al gato clavo,
como se conoce al lince en algunas zonas. En unos meses,
según las previsiones oficiales, se soltarán ejemplares
en Guadalmellato y Guarrizas, antes de lo previsto. Hace
seis años nadie lo hubiera creído. Ni siquiera Miguel
Ángel Simón, coordinador del programa de conservación,
que advierte que todos estos esfuerzos carecen de
sentido si el lince ibérico se sigue criando como en un
zoológico. Eso también sería bochornoso. |
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